jueves, 19 de noviembre de 2015

YA SE HAN TRATADO 30.000 METROS CÚBICOS DE LIXIVIADOS DE NAVARRO

SE MITIGA RIESGO DE QUE LLEGUEN AL RÍO CAUCA O AGUAS SUBTERRÁNEAS



El proceso remueve cerca del 100% de los contaminantes, entre ellos los metales pesados. El resultando es un líquido que bien podría verterse a los ríos pero que sin embargo, se envía a la red de alcantarillado de Cali, que lo entrega a la PTAR de Cañaveralejo para un tratamiento final.

B-451  Cali, 19 de noviembre de 2015,

A poco más de un año de haber entrado en operación la Planta de Tratamiento de Lixiviados del  antiguo basurero de Navarro se han tratado más de 30.000 metros cúbicos de lixiviados en un proceso que remueve cerca del 100 % de los contaminantes, entre ellos los metales pesados. El resultando es un líquido que bien podría verterse a los ríos pero que, sin embargo, se envía a la red de alcantarillado de Cali, que lo entrega a la PTAR de Cañaveralejo para un tratamiento final.

Al botadero a cielo abierto de Navarro llegaron por décadas basuras de Cali, Yumbo, Jamundí y Candelaria. Hoy, tras siete años de su cierre y aunque ya no llegan allí más residuos sólidos, aún se producen los lixiviados.

“Son materiales en dilución que tienen una gran cantidad de metales y materia  orgánica y  productos inorgánicos que son tóxicos para la salud humana”, explica Jairo Fonnegra Tello, ingeniero sanitario de la Dirección Ambiental Regional, DAR,  Suroccidente de la CVC.

Estas sustancias siempre están presentes en los rellenos sanitarios. Cuando llueve ocurre la percolación, es decir, que la humedad llega hasta dónde está la masa de basura, se produce la reacción o descomposición y uno de los resultantes son los lixiviados que en Navarro se han venido acumulando en lagunas.  Para disponer adecuadamente de ellos y evitar que accidentalmente puedan llegar al río Cauca o aguas subterráneas, en el 2014 entró en operación la planta de tratamiento de lixiviados.

“Es tecnología de punta, lo mejor que existe para el tratamiento de los lixiviados, el tratamiento es físico químico y tiene un sistema de membrana en el cual quedan atrapados los tóxicos que luego se vuelven el concentrado que es llevado hasta las lagunas de cristalización”, explica Fonnegra Tello.

El efluente (el líquido resultante tras ser tratado),  físico-químicamente hablando y según la norma cumple los parámetros para poder ser vertido en una fuente superficial, por ejemplo un río, pero por el riesgo que la gente percibe de Navarro, se decidió entregarlo al sistema de alcantarillado de Cali, que su vez lo lleva a la PTAR de Cañaveralejo donde será de nuevo tratado.

Los concentrados que quedan en los filtros van a lagunas de cristalización para que se deshidraten con la radiación ultravioleta del sol. El material resultante se dispondrá en celdas de seguridad para residuos peligrosos.

“Como se han tratado cerca de 30.000 metros cúbicos de lixiviados de los 180.000 que había almacenados al cierre del vertedero y teniendo en cuenta las lluvias que caen sobre las lagunas y los lixiviados que aún produce el relleno, se calcula que será necesario seguir en este proceso por lo menos hasta el 2019, cuando se revisará si la planta debe seguir operando o no. Con este tratamiento se mitiga el riesgo de que estos lixiviados ocasionen algún daño ambiental al río Cauca o a las aguas subterráneas”, dice por su parte Didier Upegui, director de la DAR Suroccidente de la CVC.

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Proyectó: Hermann Bolaños Caro

Revisó: Jairo Fonnegra,  Didier Upegui, Álvaro Botero, Wilson García 

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